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Mostrando entradas de 2018

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…

Coma empírico. Una letra de fondo

Las ideas saltaron por los aires. Llevaba tiempo cebando una bomba de relojería en su cabeza. Ocurrió una noche de junio, cerca del solsticio. Se había acostado con la convicción de que no pegaría ojo y fue el ojo derecho quien le pegó a él. El interior del párpado estaba tatuado con muchos asuntos pendientes. 
En un momento dado, sin saber cómo, se durmió. Entonces volvió a ocurrir. Su ‘bocadillo’ (ese que sirve para poner palabras en las viñetas) estalló. Literal. Como sucede con una tubería cuando revienta, el caudal de imaginación y textos escritos en mente, paralelos a lo dicho, era imparable y abundante. El Sr. Dado, su vecino, le encontró en el suelo, en un charco de palabras, ocurrencias, expresiones, anotaciones, genialidades, puntos y giros. 
Ya en la unidad de cuidados cognitivos la doctora Quicio se encargó de su “Coma empírico”. Un término que ella acuñó por ser el segundo que sufría Pol en dos meses. Tenía sentido. Ambos provocados por idéntica causa, un enfrentamiento dir…

Un cruce figurado

Bloqueado, sin respuestas ni preguntas, con vista cansada y voz sin fuerza, como un fundido a negro (como se diría en modo audiovisual) y sin opción de empezar de cero en otra pantalla. Más o menos es el atuendo emocional con el que esa mañana se levantó Alexander. Y eso que el día anterior había sido de esos que enriquecen y dejan recursos para una larga temporada. Por ejemplo había vendido su última novela (El crimen y la gestión aparte) a su editora; la película de North, su mujer, titulada Sabias con más de un tema, estaba triunfando entre crítica y taquilla; la gotera del salón se había convertido en agua pasada; y por fin había llegado la lámpara alemana de los años 30 que compró a una "retroanticuaria" virtual. Pero la mente manda, con sus normas y tiempos.

North había salido temprano a una rueda de prensa y él tenía que terminar un artículo sobre ironía de la vida. Así que asumido el bloqueo bajó al Nitty a desayunar. En el fondo de un charco se encontró …

Sin estridencias

En mitad de la carretera, a pie de asfalto... Ya no pincha, ni mucho menos corta. Pero toma postura y digiere la curva peligrosa. 

Autopsia de un perfil en blanco

La mañana del 2 de octubre de un año por concretar se practicó una autopsia a sí mismo que no le llevó a nada. Quedaba todo el día por delante. El siguiente, mañana, no entraba en el guion. Asumida la incertidumbre del origen de un desequilibrio sin etiquetar, volvió al escenario donde público y reparto esperaban su papel. El tiempo como siempre, en su línea. En orden desordenado. 
Él no era el protagonista de la obra que representaba, pero sí parte importante. Sus palabras completaban un texto que nunca terminaba de entender. Pero tenía sentido. 
En escena, con patio aforado de negro, luces en sombra y oscuridad reluciente, la protagonista le lanzaba un reto no sujeto a verbos ni gramáticas cerradas: resolver un misterioso crimen que nadie había denunciado. Nadie había muerto, nadie había asesinado, no había testigos... Pero una silueta perfilada con cinta blanca marcaba el suelo que pisaban. Y el fondo de la cuestión parecía real. Él, sin salirse del guion, pensaba mientras interpre…