Ir al contenido principal

REFLEXIONES DE CUENCA TOMBUCTÚ CERCA DE LAS PROTEÍNAS PROSAICAS

La siguiente reflexión se registró hace un par de horas en alguna vivienda castellano-manchega. La persona que piensa es Margarita Trapecio:

No sé dónde he puesto la cabeza. Últimamente estoy a por uvas. Ayer me olvidé de recoger a mi marido y hoy por poco no me levanto. Ayer me olvidé de dónde vengo y hoy apenas sé a dónde me dirijo. La cabeza estaba cerca del departamento de proteínas prosaicas; hace dos días tuve un deja vu cerca de las vitaminas en verso. De ahí mi tendencia a las proteínas.


Su marido, Francisco de Goya y Tranvía Deseo, está atravesando una extraña etapa de propulsión sumergida. ¿Qué significa? Dicen los expertos que consiste en una transición entre lo que uno fue, uno no es, uno será posiblemente y lo que uno tiene sin saber que lo tiene, ni desde cuándo. Y capté, a través de un comentarista de este blog, la siguiente reflexión mientras se afeitaba en el cuarto de 'estar', donde asegura que es.

Encuentro sin buscar
. Me comunico sin ánimo de hacerlo. Provoco que mi mujer se olvide de mí. Me adhiero a su despiste. Soporto peso que no me corresponde por no hallarme ni en el ser ni en el tener. Y por tener, tengo unas ganas de salir de esta etapa que no puedo con ellas. Ganas que se me caen encima. El deja vu de Margarita lo articulé yo. Se me da muy bien.


Margarita y Francisco
salen del mercado y se sientan con las compras en lugar de levantarse sin ellas al día siguiente. Les gusta ese banco y desde ahí hablan de sus rutinas y lo bien que van a cenar esa noche en Cuenca Tombuctú.

Salud!

Comentarios

CYBRGHOST ha dicho que…
Entre Prosa y Verso y muy perdidos andamos muchos últimamente, no se yo si no me tropezaría yo con Margarita el otro día en el super despistado entre los estantes.
Daniel Seseña ha dicho que…
Ya sabes, Cyber que eso te pasa/me pasa porque somos blogueros y por tanto, como dice el autor al que citas en tu post (NO SOY ESCRITOR) eso nos convierte en "escritores frustrados sin el talento necesario para escribir una novela".

Quédate con las palabras de FRancisco de Goya Tranvía Deseo: "Encuentro sin buscar. Me comunico sin ánimo de hacerlo. Provoco que mi mujer se olvide de mí. Me adhiero a su despiste".

Salud!
Anónimo ha dicho que…
El departamento de embutidos de mi barrio está cargado de reflexiones. A tres cuadras armé una colectiva el otro día para competir desde la sección de pescados. Al final, encontré la cabeza.

Margarita desde Buenos Aires.
Anónimo ha dicho que…
¿Propulsión sumergida? jajaja
Anónimo ha dicho que…
Creo que la reflexión de Margarita contiene una errata: "Últimamente estoy a por uvas"... en castellano-manchego no se dice UVAS, se dice UGUAS.
Por lo demás, creo que debería ponerse en contacto con Laura Diccionada (del post: Sexo, Brócoli y tres peces), y hacer como ella desaparecer...y aparecer sobre el brócoli...dispuesta a todo

M.

P.D.: me gustan la viñetas de periodismo de ficción, no te lo dije el otro día, pero en "Verbalizando la pequeña Jana" saliste clavado, genial!
Juana ha dicho que…
Menos mal que mi marido no se adhiere a mi despiste, porque a veces se me olvida que soy, es la característica de estar siempre en transición. Eso si, siempre me gustó mi inestabilidad.
Anónimo ha dicho que…
Lo tuyo es de estudio. Me quedo con el final, es la vuelta de la vuelta de tuerca (sin ranilla)

"Margarita y Francisco salen del mercado y se sientan con las compras en lugar de levantarse sin ellas al día siguiente. Les gusta ese banco y desde ahí hablan de sus rutinas y lo bien que van a cenar esa noche en Cuenca Tombuctú".

Entradas populares de este blog

Salidas emergentes, manos que pintaron

Madrid, agosto, primero. Metro poco vacío. Algunos/as quedamos entre líneas, ‘peatoneando’ entre contenidos y olas de calor. Y en medio, esa crónica que asoma cuando otras son arrancadas de su espacio. Los pasillos narran de cuajo. Palabras, avisos y sentidos se unen en direcciones contrapuestas para mostrarse a un público que mira de reojo...
...O en contraplanos que son poco dados a la exhibición explícita, porque prefieren las historias bajo relieve visto. Unas manos que escenifican un gesto, una actitud de relajación tensa. Es lo único que queda de un contexto que pasó a mejor brida; atado a la superposición de tramas, ideas y decisiones.  Una sonrisa de salida que no permite encontrar la entrada.

Y quienes miramos sentimos un calor frío que recorre el objetivo de la cámara antes disparar. Luego llega la captura, la descarga de resultados y emociones en bandeja de salida. Y al final del recorrido, intentamos reconciliarnos con la lógica caótica de fotografiar con un teléfono que…

La crónica borradora

Borró tres archivos por la mañana, el eje de la crónica que tenía que entregar al día siguiente. Cada uno correspondía a un asunto pendiente. El cúmulo le pesó más que el deseo o la necesidad de resolverlos. Salió a la calle en busca de respuestas aleatorias. La calle -cansada de su rol de eterna transición- contestó con más preguntas. Ella en parte se enteraba de lo que ocurría y en parte lo evitaba. Lo mismo había sucedido con aquellos archivos. Uno fue borrado a conciencia, dos sin querer. O al revés. Nunca lo sabrá con toda certeza.

El día anterior se había registrado un breve temblor de tierra. Pocos grados, pero los suficientes para sentir lo fino que es el asfalto y el vértigo de la fragilidad. El movimiento brusco le dejó algo mareada. ¿Qué relación existía entre el miedo a caer al abismo y el borrado -accidental o no- de archivos propios? ¿Había alguna relación? Mientras paseaba sin destino marcado -sintiendo y recuperando la firmeza del suelo con sus nuevas sandalias- el co…

Murió en lugar de la palabra

El cadáver aún tenía mucho que decir, pero no había nadie al alcance a través del cual poder expresar... Se mordía la lengua con los últimos suspiros. Las ideas que nunca sublimaron se desvanecían. La sonrisa se iba transformando en relieve, el rock en adagio y el mito en una frase por decir. Los músculos ocultaban poemas escondidos entre líneas. La rabia y el sosiego tonteaban. Quería expresar, usar su codo izquierdo para hablar lo que no estaba dicho.
...El telón caía y el público tenía un pie en la cena. Y él, como cadáver, perdía su peso como actor. Se acababa el tiempo entre vivos por mucha palabra que tuviera pendiente. Su identidad era ya lo de menos; de la pausa pasaba al corredor del olvido. Nadie estaba pendiente de él. Lo que no expusiera en ese momento se desintegraría con él para siempre. Hasta pronto, hasta nunca. El tiempo seguía su curso y no parecía hallarse ningún traductor de cadáveres por su causa en la escena.
Estaba muerto y además, muerto de miedo. Acojonado po…